Multinacionales de la odontología, rentables a costa del paciente

30 de mayo de 2013

vitaldentCada día somos más los profesionales que ponemos en entredicho el modelo empresarial de Vitaldent y otras clínicas similares que funcionan a través de un sistema de franquicias. Desde el punto de vista de rentabilidad empresarial, son un éxito. De hecho, Vitaldent ha logrado aumentar su beneficio un 13% respecto al año pasado y está imparable en su expansión internacional. ¿Pero a costa de qué? Sin duda, del paciente.

Los odontólogos que amamos nuestra profesión y la ejercemos siguiendo el código ético y moral de primar la salud de nuestros pacientes antes que el beneficio del negocio, huimos del modelo Vitaldent. Pero sin quererlo, nos llegan sus efectos como un boomerang. En primer lugar, porque ejerce competencia desleal con la que no podemos competir: ofertas, tratamientos gratuitos, publicidad… Pero, para que salgan los números, tiene que complementarlo con precariedad laboral y baja calidad en los materiales, con sus correspondientes consecuencias en el tratamiento final. Por tanto, acabamos arreglando sus errores en clientes descontentos y que, por extensión, desconfían de la profesionalidad de cualquier odontólogo. Os podría poner unos cuantos ejemplos de mi día a día.

Hace unos días accedí a un post del blog del Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia con el que no puedo estar más de acuerdo. Se titula “El peligro de convertir la salud en un negocio de inversores” y se cuestiona estos negocios de odontología gestionados por multinacionales o aseguradoras, más centrados en los números que en las personas. Como dice el post “ello establece una relación negocio-salud que resulta perversa ya que va en contra de los principios de la medicina”.

Por suerte, cada vez más profesionales nos unimos para alzar la voz en contra de este tipo de prácticas. De hecho, el Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia ya denunció Vitaldent por una campaña de publicidad “denigrante”.  No queremos pagar justos por pecadores. Y no queremos que se juegue con las personas, poniendo en riesgo su salud.

En este sentido, debemos dar herramientas a los pacientes para que tomen la mejor decisión. Es fundamental la pedagogía. Cuánto mejor conozcan la importancia de un buen tratamiento y en qué consiste, menos tentados estarán de acercarse a las clínicas de bueno, bonito, barato. Porque al final nadie regala duros a cuatro pesetas.


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