Tu dentista de cabecera

16 de mayo de 2013

cabecera2Si nos preguntan, la mayoría consideramos óptimo tener siempre el mismo médico de cabecera toda la vida. Dispone de nuestro historial, nos conoce de manera integral y puede hacer seguimiento con conocimiento de causa de nuestra salud. ¿Por qué no pensamos lo mismo de nuestro dentista?

Es muy importante que empecemos a dar a la boca la importancia que se merece y que escojamos a nuestro odontólogo de confianza. Para eso, mejor olvidarse de franquicias que van rotando con frecuencia su personal y apostar por un profesional que pueda hacerse cargo de nuestra salud bucodental a largo plazo. Así dispondrá de toda la información para un diagnóstico personalizado.

Para la elección, como médico y odontólogo, recomiendo siempre una visión holística. Todo nuestro cuerpo está conectado, por mucho que a veces tratamos algunos órganos como los ojos o la boca como elementos externos y autónomos. Muchos de los problemas bucodentales pueden tener su origen en otras partes del cuerpo y al revés. Según cómo se reparten las fuerzas al masticar o si existe presión mandibular se pueden originar dolencias, por ejemplo, en cabeza, cuello o espalda. La odontología holística escucha y observa al paciente antes de proceder a la intervención.

Está en nuestras manos escoger a nuestro médico de cabecera. La clave es pensar en que nuestra salud oral es algo más que resolver un dolor puntual.

 Retrato robot de tu dentista de cabecera:

  1. Con experiencia. Es importante que tenga una trayectoria solvente y que haya publicado sus casos
  2. Al día. Debe reciclarse continuamente y conocer las últimas novedades en tratamientos
  3. Dos en uno. Para poder tener una visión holística es significativo que tenga la formación en odontología y medicina
  4. Con conocimiento de implantología. Seguramente en algún momento necesitarás colocarte un implante y quién te asesorará mejor que tu odontólogo.
  5. Didáctico. Le debes poder preguntar sin miedo todo lo que no entiendas a tu dentista. Al fin y al cabo tú eres el protagonista.

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